Martes, 02 de Noviembre de 2010 11:41

YES- "Relayer" (1974)

por  Mr Green Genes
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Relayer


Personalmente, éste es mi álbum favorito de Yes. Pienso que aquí la banda da su máximo a nivel instrumental, tanto de técnica como de ambición. Desde un principio lo que más me impresionó (y sigue haciéndolo) fue el trabajo de Steve Howe, que considero uno de los puntos más altos de un guitarrista en el progresivo. Evidentemente, The Gates of Delirium es el tema que hace que priorice este álbum sobre los demás, pero Sound Chaser es otro tema brutal. Éste es EL TEMA jazz-rock de Yes, al igual que hizo la PFM con "Via Lumiere" o Genesis con unos cuantos repartidos entre "Atrick of The Tail" y "Wind and Wuthering", dentro de los clásicos del sinfónico más puro (que se me ocurran ahora). Sinceramente, creo que el acercamiento de Yes es el más acertado de todos, gracias a la enorme imaginación de Howe y a que Moraz se desenvuelve en ese estilo como pez en el agua. To Be Over, por otra parte, es un tema que siempre me encandiló con ese bonito final.

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El "Art Work" es simplemente maravilloso.


Relayer es el séptimo álbum de Yes. Grabado y fue lanzado en 1974, es la única grabación de estudio en la que participa el teclista Patrick Moraz, sustituyendo a Rick Wakeman, quien había abandonado Yes el año anterior. Moraz venia del trio progresivo Refugee, formado junto a los dos ex-The Nice Lee Jackson (bajo y voz) y Brian Davidson (bateria).


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Después del ambicioso álbum conceptual Tales from Topographic Oceans, Wakeman salió de Yes para proseguir su carrera como solista. La banda examinó a varios sustitutos potenciales, incluyendo al tecladista griego Vangelis (que entre que no convenció demasiado en la audición y su miedo a los aviones fue descartado pronto) , pero terminaron eligiendo al suizo Patrick Moraz como reemplazo con el álbum en plena producción.


Temas:


1. Gates Of Delirium (22:55)
2. Sound Chaser (9:25)
3. To Be Over (9:08)

Musicos:


* Jon Anderson / voces
* Chris Squire / bajo y voces
* Patrick Moraz / teclados
* Alan White / batería y percusiones
* Steve Howe / guitarras y voces




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The Gates Of Delirium


Este tema es una reflexión sobre la guerra inspirado en la obra de Tolstoi, "Guerra y Paz". Su fin original no es una moralina sobre el sinsentido de la guerra, más bien se trata de meditar sobre la mente y las emociones de los combatientes en la guerra: sus motivaciones, sus miedos y sus frustraciones. Precisamente el título del tema representa a la perfección lo que refleja el tema; las puertas del delirio, de una locura dada por el enfrentamiento de los deseos más íntimos. Se trata de una guerra que no sólo se produce en el campo de batalla, sino también en la mente del combatiente, que suele comenzar con la furia inicial, el ánimo, para terminar siendo vencidos por el sentimiento de frustración generado al final del combate, con el único deseo de que todo termine, pensando por qué tiene que acabar todo así. Todo esto queda fielmente reflejado en la evocadora música de Yes. El inicio del tema es lo suficientemente enérgico como para poner en situación, con un gran trabajo de Moraz en los teclados a la hora de crear atmósferas y efectos y un Steve Howe brutal. Tras ese inicio reflexivo y moralizador del combatiente antes de la batalla llega la explosión instrumental con el mítico leit-motiv del tema (que tampoco es que se repita mucho). Cuando Anderson les mostró la idea del tema con el piano cuenta: "mientras hacia: 'tanan - tanan - tanantanan - tanantanannnn', todos me miraban como si estuviera loco..." A partir de aquí creo que se da una de las cumbres instrumentales de Yes, con alternancias de solos sobre el tema principal entre los que destaca la impresionante base de bajo de Squire y la guitarra de Howe, que habría dado positivo en el antidopping aquel día (bueno, por aquel entonces lo habrían dado todos, independientemente de lo bien que tocaran...), y todo acompañado por los magníficos efectos sonoros introducidos por el teclista, que te sumen en una auténtica batalla y te recrean hasta los paisajes. Tras esto, llega el absoluto caos, liderado por un White que realiza su mejor labor percusiva en Yes, las batallas. Una que describe lo más cruento del cuerpo a cuerpo con el lógico afán de victoria y otra en la cabeza del combatiente: su furia guerrera contra la desesperanza de lo que significa la propia guerra. Esta dicotomía se va resolviendo a base de sección rítmica, la brutal percusión de White y el marcado bajo de Squire son los últimos sablazos y disparos que decantan la victoria, mientras Howe y Moraz contruyen el escenario con sus solos alternos. La victoria del sentimiento de un guerrero al final de la batalla; la victoria de su deseo de que todo acabe. La ira se apacigua en favor de una esperanza, quizá vana, en que pronto llegará el fin, llegará la paz. El final es como una oración al término del combate. Soon es la conclusión, pero aquí da igual el texto, sólo queda la música como reflexión final. Sin duda, esos 3 minutos finales son de las cosas más bellas que se han escrito en los últimos 40 años de música. La voz de Anderson aquí nadie la puede tachar de irritante, la técnica de Howe tampoco de sucia y a Moraz de... ¡todo lo que no sea Wakeman es peor! Simplemente perfecto, la lírica de Anderson, los colchones de mellotron de Moraz y... Howe. El final es perfecto para una absoluta obra maestra que considero el cénit instrumental de esta banda. Es curioso que la crítica tachó este tema de tener una estructura incoherente; yo, en cambio, pienso que ésta es absolutamente perfecta. Desde luego, si lo que querían era un suite con estribillo no lo iban a hacer, para eso está Close To The Edge. Yes sabía perfectamente que siguiendo la misma fórmula era imposible alcanzar un nivel similar, por eso hicieron algo totalmente diferente... y funcionó.



Sound Chaser


Uno de los temas más olvidados de la historia clásica del grupo y uno de los más brutales. Un tema que para muchos "no suena a Yes" por ser demasiado cercano al jazz. Yo no veo otra cosa que el sonido de Yes enriquecido por la influencia del jazz. Aquí Moraz se suelta desde el principio acompañado por la fuerza de Squire, aunque el verdadero protagonista es, una vez más, Howe. Tras un impresionante y abrasivo riff se suelta un solo lleno de imaginación en el que condensa toda su personalidad y originalidad como guitarrista y que vuelve al tema inicial. Howe continúa llevando el peso del tema con su pedal steel guitar alternado por los desquiciantes cantos de Anderson. No puedo olvidar el maravilloso solo de Moraz con su Rhodes, obvia los mordentes barrocos y aporta un estilo propio puramente jazzero (su sonido me recuerda a Zawinul) que revitaliza el sonido del grupo. El final es simplemente espectacular, con uno de los mayores derroches de salvajismo instrumental polirrítmico de la historia del grupo.  Sólo puedo decir que este es uno de los temas más originales y rompedores de un grupo que ya había hecho mucho y no renunciaba a reinventarse. ¡Chapeau!




To be Over


Estamos ante otra joyita que ha pasado discretamente a los anales de la banda. Es una balada semilenta que sería comparable a "And You And I". Este tema carece del impresionante dramatismo del mítico tema de "Close To The Edge", pero creo que es más compacto y mejor estructurado de principio a fin. La guitarra de Howe vuelve a adquirir un protagonismo merecido para hacer melodía las espirituales reflexiones de Anderson de un tema y un álbum que, como dice el título, está terminando. El trabajo melódico es precioso, con un acertado leit-motiv liderado por Moraz y acompañado por los ingeniosos contrapuntos de Howe. El tema acaba con unos solemnes coros que recrean ese camino a la iluminación mediante la sabiduría dada por la experiencia del que habla la letra. Ésta, por otra parte, parece muy influida, como otros temas del grupo, por la etapa más puramente espiritual de Hermann Hesse, el Hesse de Siddharta.

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